A veces mis paseos se alargan un poco y salgo de Lund camino de Malmö. La antigua carretera que va de Lund a Malmö corre en paralelo con una autopista, la primera que se construyó en Suecia en 1952. A unos metros de la carretera, bordeando los campos de labor repletos de trigo, cebada y centeno, algunos de radiantes, amarillas flores de colza, corre un camino para bicicletas y gente como yo, que prefiere caminar. El camino va pasando por lugares de mucho interés histórico. Uno de ellos será el objeto de mi entrada de hoy.

 Aquí abajo me podéis ver sentado en el lugar donde un gran acto de heroísmo (visto desde una perspectiva sueca) contribuyó de manera decisiva a que los daneses, en su último intento por recuperar Scania, fracasaran en sitiar Malmöhus. Se trataba de un herrero cuya hazaña fue advertir a los defensores de la fortaleza Malmöhus de la llegada del ejército danés a Åkarp, camino de Malmö. Se dice que logró engañar a los daneses, que no querían dejarlo pasar, diciendo que iba a Burlöv con un cargamento de lúpulo. La astucia de este herrero abortó los planes del ejercito danés anulando el elemento sorpresa y Scania siguió siendo sueca. El nombre de este herrero era Tuve Månsson. Yo estoy sentado bajo el monumento erigido en 1915, un año en que la guerra europea revivió el nacionalismo sueco, y se denomina la piedra de Månsson.

Yo voy a utilizar a Tuve Månsson para mostrar de qué manera y con qué celeridad se cambió el sentimiento de identificación con Dinamarca, el estado dentro del cual Scania había sido una provincia de central importancia, por la identificación con Suecia, país que había ocupado la región por medio de una invasión militar. Remontémonos por tanto al nacimiento del padre de este Tuve Månsson. En 1620 nace Måns Tuvfesen en una familia de granjeros acomodados, propietarios de tierras, en el norte de Scania. En 1651 heredó la propiedad familiar y se especializó en la producción de lúpulo para la fabricación de la cerveza, actividad que combinaba con el oficio de herrero, productor de armas de fuego y guadañas.

A los siete años de heredar la granja y la forja, Scania es ocupada por el ejercito sueco y Måns Tufvesen se convirtió en Måns Tuvfesson. En su faceta de maestro armero, inventó o mejoró un tipo de mosquete que se vino a llamar “snapphanegevären”, fusil favorito de la guerrilla danesa que hostigaba a las fuerzas invasoras suecas, desde 1658 hasta 1713. En su faceta de agricultor y mayorista, viajaba por toda Scania y el resto de Dinamarca vendiendo lúpulo y, claro está, los productos de su forja y armería. Pero este hombre que arma a la resistencia, asume rápidamente el cambio de nacionalidad y se siente tan sueco como cualquier nacido en Estocolmo. Sus dos hijos, Hans, nacido en 1668 y Tuve, en 1671, son ya completamente suecos, cuando los daneses hacen su primer gran intento de recobrar Scania en 1675. En 1705 la granja y el negocio de Måns Tuvfesen, ahora ya Måns Tuvfesson, pasaron a manos de los hijos.

Tras la debacle sueca en Rusia, los daneses lo intentan otra vez, con el rey sueco exiliado y Suecia en condiciones muy precarias. Tuve Månsson se encuentra en uno de sus viajes por Scania cuando descubre el desembarco de las tropas danesas en el pequeño pueblo pesquero de Råå, al norte de Lund. Ya en Lund, consigue del comandante al mando de las tropas concentradas en la ciudad un permiso para llevar el lúpulo a Burlöv, cerca de Malmö.  Al llegar a Åkarp, más o menos dónde ahora se encuentra el monumento, a unos diez kilómetros de la fortaleza de Malmö y tres de Burlöv, se vio rodeado por jinetes daneses que le tomaron prisionero y registraron cuidadosamente la carga, que contenía lúpulo y también cerveza, que sirvió para sobornar a los soldados daneses y proseguir el camino hacia Malmö bajo promesa de no ir a la fortaleza de Malmö. Se encomendó a dos soldados daneses que le acompañasen para asegurarse de que obedeciera las órdenes. El soldado tomó asiento encima de los sacos de lúpulo, pero cuando Tuve llegó a las inmediaciones de Malmö, cortó con su navaja una cuerda con la que estaban atados los sacos de lúpulo y los soldados dieron con sus huesos en la grava del camino. Tuve hostigó a los caballos y logró llegar hasta la fortaleza de Malmö y avisar a los defensores de que las tropas danesas estaban de camino.

El comandante de la fortaleza, Carl Gustaf Skytte, utilizó a Tuve para enviar un despacho al mariscal de campo y gobernador general Magnus Stenbock, que se encontraba en Växjö, ya en Suecia, a unos 200 kilómetros de distancia. Para que no le encontrasen el mensaje, lo ocultó en la estructura del carro, de tal manera que, aunque fue parado y detenido en dos ocasiones por tropas danesas, le dejaron proseguir su camino al no encontrar nada sospechoso. Gracias al aviso de Månsson, las tropas suecas consiguieron reaccionar llegando a derrotar a los daneses, quedando Scania en manos de los suecos, ya definitivamente desde 1713. Como reconocimiento por su decisiva labor de mensajero, Stenbock le prometió que estaría exento de pagar impuestos el resto de su vida pero la mala suerte hizo que el mariscal fuera hecho prisionero y muriera en manos de los daneses, el rey en el exilio y nadie se hizo cargo de cumplir la promesa al granjero. Pensemos en similitudes y diferencias entre lo ocurrido en Scania y lo que ocurrió en Cataluña en 1714. De esto hablaremos otro día.

La piedra conmemorativa lleva la siguiente inscripción: “En memoria de la hazaña de un mensajero patriótico que, según la leyenda, fue realizada en este lugar por el granjero Tuve Månsson de Hasslaröd el año de guerra 1710.  La piedra fue erigida en 1915 AD”.