Mis paseos este fin de semana pasado no han sido caminatas por mi ciudad, Lund, porque he estado paseando bajo una ciudad soleada en la región de Värmland, unos 600 kilómetros al norte de la habitual escena de mis paseos. Me ha llevado a esta ciudad mi condición de liberal y mi militancia en el partido Liberalerna (L), pequeño partido sueco con raíces profundas en la ilustración y una de las fuerzas políticas que consiguieron modernizar este país y convertirlo en uno de los países más democráticos del mundo. Hemos venido a Karlstad para presentar nuestra nueva visión de los que debe ser el liberalismo, dando a conocer nuestro nuevo programa y nuestra visión de cómo queremos que la sociedad sueca de desarrolle, de aquí en adelante. Como nuestro nombre lo indica, la libertad es la clave de nuestra política.
Todo tiene un principio, un origen, así también el liberalismo. En “La riqueza de las naciones”[1] (1776), Adam Smith aborda de manera central el principio de la libertad económica, que es una parte fundamental del liberalismo moderno. Smith aboga por un sistema económico basado en la competencia libre, la libertad de mercado y el principio de la mano invisible, que sostiene que la búsqueda del interés personal en un mercado libre genera beneficios para la sociedad en su conjunto. Estos principios están profundamente conectados con las ideas liberales que se desarrollaron más tarde, especialmente en relación con la libertad individual y el gobierno limitado.
En las décadas siguientes, el adjetivo «liberal» se exportó de Gran Bretaña al continente y dio lugar a los sustantivos “liberal” y “liberalismo”. Todo esto se ha podido establecer gracias a nuevos análisis que ha hecho posibles la digitalización de textos históricos. No es que este concepto naciera de la nada, por arte de gracia, sino que, durante siglos, el adjetivo “liberal” venía denotando aspectos de liberalidad. Ser liberal era ser generoso, munificente, indulgente, como en “con mano liberal”, o de mente abierta, tolerante, libre de prejuicios o fanatismos y, en general, propio de un hombre libre, como en “artes liberales” y “ciencias liberales”. Estos significados, si embargo, no eran políticos, y «liberal» no se utilizaba para etiquetar un tipo de política. Pero, lo que verdaderamente hicieron Smith y otros escoceses, como George Turnbull[2], Adam Ferguson[3] y David Hume[4], es que empezaron a hablar de principios liberales, sistema liberal, “plan liberal, política liberal, ideas liberales y gobierno liberal.
Libertad, justicia, derechos y equidad son conceptos necesarios para explicar la atracción que el liberalismo pudo tener en tiempos de la ilustración. Ilustrados son los padres de la constitución española de 1812, influidos por Puffendorf[5], Locke[6], Rousseau[7], Montesquieu[8] y Sieyès[9]. Los padres de “La Pepa”, Campomanes[10], Aranda[11], Floridablanca[12] entre otros, heredan, por así decirlo el concepto de legitimidad nacional de los ilustrados. Esta constitución es la primera que abiertamente se considera liberal.
Sirva este preámbulo para explicar que este fin de semana pasado, participé en la reunión nacional de los liberales suecos (Liberalernas riksmöte) como representante de mi región, Escania. En Karlstad se presentó la “visión Selma”: un nuevo documento de visión liberal, que delinea las aspiraciones y objetivos del partido para los próximos años. Es por eso, entre otras cosas, que hemos dedicado el último semestre al proyecto de renovación Selma, nombrado así en honor a Selma Lagerlöf[13], una de las fundadoras del partido. Bajo el lema ” Edúcate, compórtate, preocúpate”, se ha forjado una nueva visión liberal que implica un cambio en varios ámbitos políticos: la fallida integración se basa en una inmigración excesiva, la política climática no es sostenible si conlleva costos demasiado altos para los hogares, y es necesaria más represión en la política de justicia para hacer frente a la criminalidad de las pandillas.
Lo más destacable de este nuevo programa de acción es el cambio de visión sobre el Estado. El poder público se describe en Selma como necesario para más libertad, no como una amenaza para la libertad como se veía antes, un Leviatán, maligno. En línea con esto, el partido quiere terminar con las desregulaciones y privatizaciones y ofrecer una respuesta liberal al mantra de la izquierda de “recuperar el control”. La reforma del sistema de escuelas privadas ya ha comenzado, y ahora se plantea una nueva regulación de más servicios de bienestar. Es, por tanto, un giro hacia la izquierda en la visión sobre las soluciones de mercado, y la ambición es atraer de nuevo a votantes de centro-derecha que no están a favor de las ganancias excesivas en el bienestar social, que se hacen a cuenta del dinero de todos.
Se nota un cambio en la percepción del estado que va desde la visión de este como un mal necesario, donde el rol del Estado debía ser limitado para promover la libertad del individuo, a la autorregulación del mercado. Durante las décadas de 1980 y 1990, hubo un fuerte énfasis en la desregulación y privatización.
En los últimos años, el partido ha experimentado un cambio en la visión sobre el papel del mercado en el bienestar y otros sectores de la sociedad. Ha quedado más claro que los liberales ya no vemos al mercado como la solución a todos los problemas sociales. La visión Selma considera que el papel del Estado es necesario para garantizar la libertad individual, y crear condiciones justas. Esto nos lleva a un mayor enfoque en regular el mercado para evitar efectos negativos, como las ganancias dentro del sistema de bienestar.
También se ha hecho evidente un cambio en la visión sobre el papel del Estado en el sector del bienestar. El partido, que anteriormente apoyaba las privatizaciones y adaptaciones al mercado dentro del sistema de bienestar, ha comenzado a abogar por una nueva regulación de ciertas áreas del bienestar. Esto implica un giro importante en la visión de las soluciones de mercado, donde la ambición es asegurar que el bienestar no solo funcione de manera eficiente, sino también de manera justa y sin que las empresas privadas obtengan ganancias excesivas e indefensibles de los recursos públicos.
Para poder llevar a la práctica nuestra visión, debemos superar la barrera de los 4% en las próximas elecciones, cosa difícil sabiendo que solamente uno de cada ocho posibles votantes que se consideran liberales nos apoyan hoy, según DN/Ipsos. Es así que el 43 % de los votantes moderados (M) y el 42 % de los votantes cristianodemócratas (Kd) se consideran liberales.
Según una encuesta del instituto SOM de 2021, hay alrededor de 150,000 votantes en cada uno de los partidos Liberalerna y Moderaterna que consideran que “liberal” es una descripción adecuada para su ideología autodefinida. Al mismo tiempo, hay 80,000 liberales en el partido C y alrededor de 60,000 y 50,000 que se consideran liberales en S y MP, respectivamente. También en otros partidos hay liberales, aunque en menor número.
Por lo tanto, existe un gran potencial para un partido que elija una línea que presente un postulado claro a los votantes de inclinación liberal. Este grupo de votantes se encuentra tanto entre los simpatizantes de los partidos en el actual gobierno como entre los partidos de la oposición. La capacidad del partido Liberalerna (L), mi partido, para atraer a votantes liberales podría ser, por lo tanto, decisiva para los resultados electorales de 2026 y, ante todo, para el futuro del partido liberal (L) en el que milito.
[1] https://ia802908.us.archive.org/14/items/adam-smith-la-riqueza-de-las-naciones_202304/Adam%20Smith%20-%20La%20riqueza%20de%20las%20naciones.pdf
[2] https://archive.org/details/principlesofmora0002turn
[3] https://archive.org/details/anessayonhistor00ferggoog/page/n8/mode/2up
[4] https://davidhume.org/texts/e/full
[5] https://archive.org/details/introductiontohi00pufe/page/n7/mode/2up
[6] https://ia800507.us.archive.org/22/items/locke-segundo-tratado-civil/Locke%2C%20segundo%20tratado%20civil_text.pdf
[7] https://posgrado.unam.mx/filosofia/pdfs/Textos_2019-1/2019-1_Rousseau_ContratoSocial.pdf
[8] https://archive.org/details/montesquieu.-el-espiritu-de-las-leyes-2018
[9] https://archive.org/details/questcequeletie01sieygoog/page/n1/mode/2up
[10] https://archive.org/details/ACarande3512/page/n5/mode/2up
[11] https://es.wikisource.org/wiki/Memoria_del_Conde_de_Aranda esta fuente es muy importante para comprender la política actual de los Estados Unidos.
[12] https://bivaldi.gva.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1020457&interno=S
[13] Escritora sueca premiada con el Nobel de literatura y cofundadora del partido liberal (entonces Folkpartiet) en 1934.
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