¡Nuestro gozo en un pozo! Esta exclamación, antiguo refrán castellano, se utilizaba mucho en mi casa cuando una ilusión, una esperanza o una expectativa se nos derrumbaba repentinamente. Se decía en un tono entre irónico y resignado, como diciendo que todo parecía ir bien, pero al final todo se nos vino abajo. Hoy lo empleo en el contexto del artículo de la catedrática de nanotecnología en la universidad de Uppsala Maria Strømme, al que me refería yo la semana pasada, porque, durante unos meses mucha gente vio en aquella teoría sobre la conciencia y la vida después de la muerte una posible revolución científica o filosófica, y después llegó la retirada del artículo por falta de base empírica. Es decir: entusiasmo inicial… y luego, ya, nuestro gozo en un pozo.

Me enteré ayer, antes de irme a la cama, muchos medios lo difundían: “Teoría sueca sobre la vida eterna, muy difundida, es retirada”. Yo, que había desempolvado a Spinoza y todo, me veo de alguna manera engañado, frustrado, tan perdido como estaba al terminar mi carrera de cinco kilómetros el sábado pasado. Nuestro gozo en un pozo.

Según la teoría de la investigadora Maria Strømme, la conciencia es uno de los componentes fundamentales del universo y puede sobrevivir después de la muerte. Ahí estaba la esperanza. Su teoría sostiene que la conciencia es uno de los componentes fundamentales del universo y que puede continuar existiendo tras la muerte. Este artículo, publicado en AIP Advances[1] obtuvo una enorme difusión en los medios suecos, pese a las fuertes críticas de físicos. Ahora, la misma revista, ha decidido retirar el artículo.

Strømme no es cualquier terraplanista, sino una investigadora reconocida en su campo, con numerosas publicaciones científicas importantes sobre nanotecnología. Además, es miembro de la Real Academia Sueca de Ciencias y ha recibido numerosos premios de prestigio. Su artículo sobre la conciencia recibió rápidamente atención en varios medios suecos y la propia Strømme participó en “Söndagsintervjun” de la Radio Sueca para explicar su teoría.

Pero, también surgieron fuertes críticas de varios físicos suecos, que sostienen que las pruebas presentadas por Maria Strømme para respaldar su teoría tienen graves deficiencias científicas. El físico teórico Sören Holst, profesor en la Universidad de Estocolmo condenó el artículo cono “pseudociencia”. El propio departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Uppsala también se distanció públicamente del artículo de Strømme, aunque poco antes la universidad había entrevistado a Strømme y publicado un texto en su página web donde la teoría se comparaba con descubrimientos como que la Tierra es redonda y no plana, que ahora se ha borrado de su página web.

La revista AIP Advances decidió iniciar una investigación interna, que ha desembocado ahora en la retirada de la publicación debido a preocupaciones sobre su fundamentación científica.

En un comentario en su página web[2], la revista escribe que Maria Strømme no presenta métodos para demostrar ni refutar su teoría y que, por ello, no cumple los requisitos científicos. La cuestión de si su teoría podía verificarse ya se planteó antes de que el artículo fuese publicado, aunque finalmente se publicó tras varias revisiones.

Al mismo tiempo que AIP Advances ha retirado ahora su artículo, la misma revista ha publicado otro trabajo que desarrolla su teoría, lo que parece indicar que algo hay de substancia en la investigación de Strømme. Es más, se sigue refiriendo a su trabajo como importante y hasta pionero:

“En los últimos años, varios enfoques teóricos han propuesto comprender la conciencia no como un subproducto de entidades físicas o del procesamiento de información, sino como un constituyente fundamental del universo: un campo fundacional. Un ejemplo representativo es el modelo de conciencia universal de Strømme, que plantea la conciencia como un campo fundacional universal del cual surgen tanto la experiencia subjetiva como el mundo fenoménico. Tales enfoques ofrecen una alternativa sugerente a las posiciones fisicalistas tradicionales, que han tratado la conciencia como un fenómeno derivado.

Además de los enfoques basados en campos fundacionales, diversos marcos teóricos han intentado explicar el surgimiento de la conciencia desde diferentes perspectivas. Por ejemplo, teorías orientadas al concepto de campo, como las propuestas por Paul Mocombe, conciben la conciencia como un campo fundamental⁶ y abordan la relación ontológica entre ese estado fundacional y el mundo fenoménico. Estos enfoques tratan explícitamente la relación entre las estructuras fundamentales y la aparición de la fenomenalidad. De manera similar, aproximaciones basadas en la física cuántica, incluida la teoría Orch-OR desarrollada por Roger Penrose y Stuart Hameroff,⁵ intentan explicar la conciencia en términos de procesos físicos subyacentes a su generación.”[3]

Así que, Strømme no está sola, se le suman Mashasi Awata y muchos más. A lo mejor, nuestro gozo no está en un pozo, o, la menos no en un pozo tan profundo que no podamos alcanzar la ilusión de un nuevo entendimiento de la consciencia. Pero,

Baruch Spinoza y Maria Strømme parten de la intuición que la conciencia no es algo superficial o accidental dentro del universo. Pero la manera en que ambos defienden sus ideas es radicalmente distinta, porque pertenecen a tradiciones intelectuales completamente diferentes. Juegan, por así decirlo, en distintas divisiones y hasta en distintas ligas.

Spinoza construye su pensamiento desde la filosofía racional del siglo XVII. En la Ética no intenta hacer ciencia experimental en el sentido moderno, sino levantar un sistema lógico completo. Su método “more geometrico” parte de definiciones, axiomas y proposiciones que se encadenan racionalmente, como en las matemáticas de Euclides. Para Spinoza, mente y cuerpo no son sustancias separadas, sino dos atributos distintos de una misma realidad infinita: Dios o la Naturaleza. La conciencia humana sería una expresión de esa única sustancia universal.

En defensa de sus ideas, Spinoza no depende de experimentos empíricos, sino de la coherencia interna del sistema. Spinoza intenta demostrar que, si se acepta que existe una única sustancia infinita, entonces pensamiento y extensión forman parte de la misma realidad necesaria. Su filosofía no pretende verificar científicamente la conciencia, sino comprenderla metafísicamente dentro de una totalidad racional del cosmos.

Maria Strømme, en cambio, se mueve en el terreno de la ciencia contemporánea y publica sus hipótesis en revistas científicas. Ahí cambia completamente el criterio de validez. En la ciencia moderna no basta con construir una teoría intelectualmente sugestiva o filosóficamente coherente; es necesario que las hipótesis puedan ponerse a prueba mediante observación, experimentación o falsación. Y precisamente ahí apareció la crítica contra su artículo: muchos físicos consideraron que su teoría sobre la conciencia como componente fundamental del universo no ofrecía métodos verificables para demostrarla o refutarla.

Siempre es arriesgado desafiar los paradigmas y las creencias vigentes, aunque el conocimiento humano, la ciencia, no podría progresar sin hacerlo, pero, el que lo hace, tiene que echarle mucho valor. Maria Strømme vive en una sociedad democrática donde existe libertad académica y libertad de expresión. Ella no se arriesga a la excomunión ni a la persecución religiosa, sino sobre todo al descrédito científico y reputacional. Su teoría sobre la conciencia y la posible supervivencia tras la muerte ha sido criticada porque muchos físicos que consideran que carece de base empírica verificable. En la ciencia contemporánea, el gran criterio de legitimidad no es ya la ortodoxia religiosa, sino la contrastación experimental. Por eso el riesgo actual consiste en perder credibilidad dentro de la comunidad científica, que un artículo sea retirado, o que una teoría quede etiquetada como pseudociencia, lo que significa una especie de muerte reputacional.

Spinoza se arriesgaba muchísimo más en términos personales, sociales e incluso físicos. En el siglo XVII, cuestionar la idea tradicional de Dios podía significar la expulsión social, la ruina económica, la persecución religiosa o incluso la muerte. Y, de hecho, Spinoza sufrió una de las excomuniones más duras pronunciadas por la comunidad judía de Ámsterdam. Fue apartado de su familia, de su comunidad y de gran parte de la vida pública. Sus libros fueron considerados peligrosos y durante mucho tiempo circularon clandestinamente. En una Europa marcada por guerras religiosas, inquisiciones y fanatismos, afirmar que Dios y la naturaleza eran una misma realidad, negar los milagros o cuestionar el libre albedrío equivalía a dinamitar el edificio entero de la teología tradicional. Spinoza se arriesgaba a ser considerado ateo, hereje y enemigo del orden social.

Spinoza construyó un sistema racional extremadamente riguroso, apoyado en definiciones, axiomas y demostraciones, intentando precisamente eliminar lo arbitrario y lo sobrenatural. Su “Deus sive Natura” no apelaba al misterio, sino a la necesidad lógica del universo. Strømme entra en un terreno donde la frontera entre especulación filosófica, hipótesis científica y necesidad humana de trascendencia se vuelve mucho más difusa. En ambos casos se une el deseo de atravesar el límite de lo tangible y comprender si la conciencia, el universo y nuestra existencia forman parte de algo más amplio que la simple materia inmediata. La diferencia es que en tiempos de Spinoza el guardián de los límites era la religión y hoy lo es la metodología científica. El gozo permanece quizás al alcance de nuestra mano.


[1] https://pubs.aip.org/aip/adv/search-results?page=1&q=str%C3%B6mme&fl_SiteID=1000003

[2] AIP Publishing and the Editors have retracted the referenced article due to concerns about its scientific validity, which is central to the theory introduced in the paper, has no associated measurable quantity and cannot be verified or falsified through empirical tests. The theory’s predictions are therefore not empirically verifiable. As the theory is postulated and cannot be falsified, it does not meet the standard for scientific validity.

[3] “Beyond foundational consciousness models: The Beral layer as a mediating structure and an irreversible three-stage model of qualia generation”

Open Access,  Masashi Awata,  AIP Advances 16, 045126 (2026)