Ayer presentó mi grupo liberal en el consejo de educación de Lund, una moción contra el antisemitismo, presentada por nuestro grupo en el pleno de diciembre del año pasado, que ahora venía para ser tratada por nuestro consejo. Creo que lo mejor será traducirla y dejar que la leáis vosotros para que podáis juzgar mi posición ante la discusión que siguió:

“Reforzar el trabajo contra el antisemitismo en las escuelas de Lund

Moción al pleno municipal

16 de diciembre de 2025

El antisemitismo constituye una grave amenaza tanto para las personas individuales como para una sociedad democrática abierta. En los últimos años hemos visto cómo acontecimientos del contexto internacional se trasladan rápidamente al debate sueco, a las comunidades locales y al entorno escolar. En tiempos de conflicto y de debate polarizado aumenta el riesgo de antisemitismo, odio y amenazas, así como de que se responsabilice colectivamente a los judíos de hechos sobre los que no tienen control ni relación alguna. El municipio de Lund no puede adoptar una actitud ingenua ante esta evolución.

La escuela es uno de los espacios más importantes del municipio para prevenir el antisemitismo. Es allí donde se sientan las bases del conocimiento, del pensamiento crítico y del respeto por la libertad de cada persona. Se trata tanto de la enseñanza como de la seguridad y de que los adultos presentes en la escuela tengan conocimientos sobre cómo se manifiesta el antisemitismo, de forma más o menos sutil, y cuenten con herramientas para actuar cuando se produzca.

Un informe del Instituto de Derechos Humanos del año 2025 muestra que la situación en las escuelas es especialmente grave en las ciudades más grandes. Por ello, el Instituto convocó este verano una reunión con Malmö, Lund y Helsingborg para debatir el informe. La manera en que la escuela afronta el antisemitismo puede ser decisiva para que una familia judía sienta que puede quedarse en Lund o se vea obligada a marcharse. Si los niños no están seguros, no existe seguridad para la familia.

Las escuelas de Lund trabajan con valores democráticos, democracia y derechos humanos, y muchas abordan en la enseñanza el Holocausto y la historia del antisemitismo. Varios centros organizan además viajes de memoria. Sin embargo, son frecuentes las relativizaciones y el whataboutism, y tanto el municipio como las escuelas tienen dificultades para reconocer el antisemitismo como un problema que también existe en Lund.

Para que este trabajo sea más preciso y esté mejor organizado se necesitan más conocimientos y formación. Actualmente el municipio carece de un plan de acción común elaborado a partir de un análisis de la situación actual que permita priorizar correctamente y hacer seguimiento de las medidas adoptadas.

Ese plan de acción debería incluir iniciativas formativas dirigidas al personal escolar sobre cómo se manifiesta hoy el antisemitismo, así como herramientas concretas para gestionar y responder cuando se produzcan estas situaciones. Cuando falta conocimiento sobre cómo se expresa el antisemitismo en las escuelas de Lund, puede pensarse que el trabajo general en torno a los valores democráticos es suficiente, y pasar por alto el hecho de que el antisemitismo está presente en el entorno escolar.

Ningún alumno en Lund debería sentirse obligado a ocultar su identidad judía para poder sentirse seguro en la escuela.

A la vista de lo anterior, proponemos que el pleno municipal acuerde:

encargar a la Comisión de Infancia y Escuela y al Consejo de Educación la realización de un diagnóstico sobre cómo se manifiesta el antisemitismo en las escuelas de Lund;

encargar a la Comisión de Infancia y Escuela y a la Consejo de Educación que, a partir de dicho diagnóstico, elaboren un plan de acción que incluya medidas formativas, preventivas y de creación de seguridad para combatir el antisemitismo en la escuela;

presentar posteriormente al pleno municipal el resultado del diagnóstico y las medidas adoptadas.”

Este era uno de los asuntos a tratar en esta sesión del consejo de educación y, como es costumbre, los representantes de los diferentes partidos pidieron la palabra para declarar su posición al respecto. Todos los partidos allí representados, menos uno, declararon su apoyo a la moción. La excepción fue la del partido de la izquierda, antiguo partido comunista, hoy Vänsterpartiet. Su representante declaró no estar de acuerdo con el argumento de que, en el caso de aprobar esta moción, deberíamos aprobar también otras mociones que declarasen cómo se puede reforzar el trabajo contra el antigitanismo, la afrofobia o racismo antinegro, arabofobia, hispanofobia, turcofobia, rusofobia, sinofobia, la islamofobia, cristianofobia, hindufobia, el rechazo a minorías religiosas, antiateísmo, homofobia, lesbofobia, bifobia, transfobia, queerfobia, misoginia, misandria, sexismo, machismo, capacitismo o discriminación hacia personas con discapacidad, estigmatización de enfermedades mentales, gordofobia, discriminación por apariencia física, edadismo, gerontofobia, clasismo, aporofobia, elitismo excluyente, discriminación lingüística, etnocentrismo, supremacismo cultural, hostilidad hacia pueblos indígenas, persecución política, sectarismo ideológico, hostilidad hacia refugiados, rechazo a inmigrantes, estigmatización de personas sin hogar y, en general, cualquier forma de deshumanización o desprecio dirigido contra un colectivo por su origen, religión, orientación sexual, sexo, identidad, condición social o pertenencia cultural. Espero no haberme dejado nada de la larga retahíla que nos sirvió, casi sin respirar.

Nos quedamos un poco perplejos, pero yo pedí la palabra para recordar que es absolutamente erróneo y falso que todos estos ejemplos de odio o repulsa puedan ser comparables al antisemitismo. Siendo el vocal profesor de historia, le recordé que, el antisemitismo tiene algunos rasgos históricos y culturales que hacen que no sea idéntico a otras formas de odio. Primero, la duración histórica y su continuidad, porque el antisemitismo en Europa lleva más de dos mil años mutando de forma sin romperse del todo: empezó como rechazo religioso al judío como “otro” espiritual, pasó a exclusión social y económica, se convirtió después en antisemitismo racial en los siglos XIX y XX y desembocó en el Holocausto. Tras eso no desapareció, sino que volvió a transformarse. Pocas formas de odio tienen una continuidad tan larga y una capacidad semejante de adaptarse a épocas tan distintas.

Segundo, la naturaleza de los estereotipos. Muchos prejuicios presentan al otro como inferior, atrasado o amenazante. El antisemitismo a menudo mezcla eso con una idea distinta: el judío aparece también como alguien al que se atribuye poder oculto, capacidad de manipulación o influencia desproporcionada. Es decir: se le presenta como minoría y como supuesto responsable secreto de grandes procesos políticos, económicos o culturales. Esa combinación es especialmente persistente.

Tercero, la idea de culpa colectiva transnacional. Al judío con frecuencia se le ha hecho responsable no de lo que hace una persona concreta, sino de lo que supuestamente hace “el pueblo judío” entero, incluso a través de fronteras y generaciones. Esa atribución colectiva es una de las marcas más características del antisemitismo.

Cuarto, recalqué aquí el peso del Holocausto en la memoria europea. Otras comunidades también han sufrido persecuciones atroces, por supuesto. Pero el exterminio industrializado de seis millones de judíos en el corazón de Europa hace del antisemitismo algo inseparable de esa memoria histórica y de la conciencia política europea contemporánea.

Y, por último, el antisemitismo tiene la particularidad de que puede sobrevivir incluso donde casi no hay judíos visibles, como es el caso en Lund. No necesita presencia real del colectivo; funciona como relato o símbolo al que se proyectan miedos sociales más amplios. Por eso reaparece en crisis económicas, guerras o momentos de polarización.

Además, añadí para concluir y para mostrar que las iniciativas formativas dirigidas al personal, están ya perfectamente cubiertas con el material puesto a nuestra disposición por la Institución El Foro para la Historia Viva (Forum för levande historia)[1] que es una institución pública cuya misión es promover la democracia, los derechos humanos y la igualdad de valor de todas las personas, a través del conocimiento de la historia. Esta institución y su material y cursos dirigidos a docentes, ha existido desde 2003 y yo he usado su material y sus recursos en mi actividad como profesor.

Tras mi intervención, todos los distintos grupos políticos, con la excepción del Partido de la Izquierda, apoyaron la moción. Es importante explicar que el representante del grupo de extrema derecha, Demócratas suecos (Sveriedemokraterna) apoyó la moción sin rodeos. Y, ya de camino a casa, en el pasillo, abordé al representante de Vänsterpartiet para preguntarle por su posición personal. No recibí una respuesta directa, sino muchas excusas y muchas repeticiones de consignas ya conocidas. Me quedó la sensación de este partido tiene miedo de proponer cualquier medida explícitamente contra el antisemitismo por miedo a ganarse la antipatía de los grupos propalestinos, y por eso son más cautelosos a la hora de destacar el antisemitismo como una cuestión específica.

Yo reitero mi opinión de que resaltar el antisemitismo como un fenómeno especialmente peligroso no debe interpretarse como jerarquizar el sufrimiento de unas víctimas sobre otras, sino reconocer algunas características históricas y sociales concretas que lo hacen particularmente persistente y, en ciertos contextos, especialmente explosivo. Me remito a organismos como el Forum för levande historia, que consideran que el antisemitismo no solo es un problema de odio hacia un grupo específico, sino también un indicador de deterioro democrático más amplio, porque va siempre acompañado de teorías de conspiración, desconfianza en las instituciones y normalización del discurso de odio. Por todas estas razones, se considera especialmente peligroso no porque tenga más valor que otros tipos de racismo, sino porque combina una historia de violencia extrema, una fuerte carga conspirativa, una notable capacidad de adaptación y un impacto desproporcionado en comunidades pequeñas.


[1] https://www.levandehistoria.se/